Toda la Cornisa pierde playa

Diciembre 10th, 2009

La Comisión Europea calcula que la décima parte del litoral español está afectada por una grave erosión que vincula con la presión urbanística y las obras de los puertos.

Un informe realizado por expertos de la Comisión Europea (CE) advierte de que la pérdida de arena en las playas a causa de la erosión, un fenómeno especialmente apreciable en las playas asturianas de San Lorenzo y de Salinas, afecta a casi toda la cornisa cantábrica y a varias zonas más de la costa peninsular hasta alcanzar, en total, a más de una décima parte del litoral español. El estudio, citado como referencia por geólogos y oceanógrafos en varias publicaciones científicas, relaciona estos fenómenos con un exceso de presión urbanística en la costa y con la ejecución de grandes obras portuarias en zonas de litoral.

Pese a la lógica preocupación por el panorama que presentaban este fin de semana algunas partes de la playa gijonesa de San Lorenzo, o o por los fenómenos similares que se han producido en los últimos tiempos en otros arenales, los expertos comunitarios que redactaron el informe aseguran que el mayor grado de erosión de la costa española, calificado como «elevado», se produce en playas de Andalucía, Cataluña, Valencia, Baleares y Cantabria. Este tipo de fenómenos tendrían menor incidencia, de tipo «moderado», en Asturias, Galicia País Vasco y Murcia.

En el caso concreto de Asturias, la explicación de los especialistas a la pérdida de arena en las playas se basa en la realización de obras de dragado en puertos y rías, actuaciones que conllevan una alteración del flujo natural del movimiento del árido que se acumula en la zona de costa. La ampliación de infraestructuras portuarias también pesaría en este sentido junto a otras acciones urbanísticas. En definitiva, el informe viene a sostener que la mano del hombre se nota en la costa y altera el flujo natural del litoral con las aportaciones y detracciones de arena en las playas.

Íñigo Losada, asturiano, catedrático de Ingeniería Oceanográfica en la Universidad de Cantabria, añade otros elementos tras detectar, ya el pasado verano, la gran pérdida de arena que sufrían varias playas. Losada asegura que la fuerza de las mareas que ha vivido el litoral asturiano durante los últimos años, teniendo en cuenta la especial ferocidad y el oleaje «extremo» como el del pasado invierno, tan intenso «que nunca habíamos conocido desde que tenemos conciencia y medidas», son también factores que influyen. «Llevamos tres años seguidos batiendo marcas en la altura de las olas y eso provoca una gran erosión y hace que baje la arena de la zona de playa seca a la zona sumergida», analiza Losada, que confía en que «con veranos tranquilos», también de modo natural, «las playas se recuperan».

Con respecto a la intervención del cambio climático, los científicos saben lo que han comprobado y para contestar necesitarán «observar tendencias a largo plazo». De momento, la frecuencia y la intensidad de temporales como los del pasado invierno «me inducen a pensar que podrían tener algún tipo de vinculación», afirma Losada. «Cuando se observa un evento extremo, nunca se puede establecer una conexión directa con el cambio climático, hay que mirarlo con perspectiva», pero «cada vez son más frecuentes fenómenos que eran excepcionales» y «todas las señales indican que puede haber una relación con nuestras emisiones». Se refiere a la altura de las olas -se midieron 26 metros en Santander-, a la frecuencia de estos fenómenos o a la elevación del nivel del mar, que llevaron a situar su previsión en algún momento en una pérdida de playa, en Gijón, de entre ocho y quince metros en pleamar en los próximos cuarenta años.

Por su parte, el catedrático de Ecología de la Universidad de Oviedo Ricardo Anadón comparte la tesis que determina que la intensidad y frecuencia de los temporales «se ha incrementado y hay previsiones de que siga en esa línea», pero con la pérdida de arena de las playas también tiene que ver, a su juicio, la intervención humana. «No hay ninguna duda», asegura, «de que construir un muro en zonas a las que pueden llegar las olas puede generar un problema, porque en lugar de filtrarse en la arena, la ola retrocede. Y si a eso se añade que ha subido el nivel del mar y los temporales son más fuertes, podemos llegar a una “playa de perfil plano”, sin arena».

fuente/lne.es/

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